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Alejandro Alagón Cano, un apasionado creador de antivenenos

Por Eduardo Piña

Ciudad de México. 22 de marzo de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Con un póster de las serpientes venenosas más comunes en Kenia y una infografía del proceso de producción de antiveneno de serpiente, se encuentra decorada la puerta de la oficina del doctor Alejandro Alagón Cano, investigador dedicado al mejoramiento y desarrollo de antivenenos en el Departamento de Medicina Molecular y Bioprocesos del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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Amablemente abre las puertas de su espacio de trabajo en el que se encuentra enmarcada una pequeña caja sin armar, pero que al acercarse y observar a detalle se puede leer la palabra Anascorp, nombre que recibe un antiveneno para escorpión desarrollado por Alagón Cano, único producto latinoamericano y de origen mexicano en ser aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Sus aportaciones científicas en el desarrollo de antivenenos han logrado la creación de antídotos para diversas especies venenosas, como viudas negras, serpientes de coral, o antivenenos únicos en el mundo como el de la araña violinista que habita nuestro país y América Latina.

Su dedicación, esfuerzo e investigaciones lo han llevado al mejoramiento de antivenenos comerciales como Alacramyn®, antídoto que en México ha disminuido hasta 80 por ciento la mortalidad por alacranismo.

En su oficina en la máxima casa de estudios del país, Alejandro Alagón Cano platica a la Agencia Informativa Conacyt cuáles fueron los acontecimientos de su vida que lo llevaron a desarrollar una carrera científica ligada con los venenos y creación de antivenenos, y de su gran éxito y trayectoria académica. 

Estampa del monstruo de Gila

Originario de la Ciudad de México y con 61 años de edad, cuenta que la idea de ser científico siempre estuvo presente desde que era pequeño, pues vivió diversas experiencias en su infancia que lo llevaron a querer dedicarse a la ciencia.

monstruo gila01Heloderma suspectum. Crédito: H. Zell.“En general siempre me gustó mucho la naturaleza, los animales y las plantas, siendo el monstruo de Gila (Heloderma suspectum) uno de los animales que me llamó más la atención; cuando yo tenía aproximadamente seis años, lo conocí en un álbum de 'estampitas' de Walt Disney, este animal se encontraba postrado sobre una roca, ahí venía una pequeña ficha con la descripción de este animal que es precioso, también decía que este reptil es el único saurio en el mundo venenoso y eso me asombró”.

La relación con este animal para el pequeño Alejandro no terminaría ahí ya que, narra, tenía un tío (ingeniero químico) que se encontraba por realizar un viaje a Hermosillo, Sonora, y le comentó que al lugar dónde iría a trabajar tenían un monstruo de Gila en una especie de terrario, entonces cada vez que veía a su tío quería que le platicara más de él.

“Esta fue una experiencia que me marcó muy fuerte, al grado que mi doctorado lo hice caracterizando la bioquímica del veneno no exactamente del monstruo de Gila pero sí del lagarto enchaquirado (Heloderma horridum), que es su primo hermano y vive exclusivamente en el territorio mexicano”.

El segundo hecho que marcaría la infancia del investigador y relaciona su vida con los venenos, fue una historia que le contaron en el rancho de su abuelo ubicado en la Huasteca Poblana cerca de Poza Rica, Veracruz, un lugar tropical, caliente, húmedo y hogar de una serpiente muy peligrosa que es la nauyaca (Bothrops asper).

“En el rancho había un señor que ayudaba a la jardinería que se llamaba don Ramón y lo había mordido una nauyaca en la pantorrilla, él contaba que se le nubló la vista, comenzó a caminar despacito hasta llegar al racho para que le dieran ayuda”. 

alejandro alagon edad6Alejandro Alagón a la edad de 6 años con sus hermanos.Añade que el caso de don Ramón le impresionaba, y más cuando contaba los síntomas que describía cuando fue mordido, pues le sangraron las encías y vomitaba sangre (lo cual es completamente compatible con lo que ocurre con una mordedura de nauyaca), los músculos de la pantorrilla se le redujeron a menos de la mitad, entonces “yo le pedía que me enseñara la lesión y la comparaba con la de su otra pierna, esto me sorprendía y me hacía pensar lo que podía hacer el veneno de una nauyaca”.

Por otra parte, la madre del investigador, María del Rosario Cano Barba (mexicana), y su padre Baltazar Alagón Río (español exiliado en México), a pesar de no contar con estudios profesionales, siempre le inculcaron el gusto por los libros.

“Por ejemplo, mi mamá me leía antes de dormir a mí y a mi hermano el libro Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, una obra muy bonita donde describen la biografía de muchos científicos de finales del siglo XIX y principios del XX, los cuales descubrieron agentes causales de diferentes enfermedades, entonces a mí eso me encantaba”.

Primer acercamiento con la bioquímica

alejandro alagon edad17Alejandro Alagón a la edad de 17 años.Durante el primer año de preparatoria, cuenta el investigador, su interés estaba fijado en estudiar física y aunque las matemáticas se le daban bien, se dio cuenta que definitivamente no contaba con la vocación para ser físico o matemático. “Entonces a mí me gustaban más las cosas prácticas, este fenómeno llamado vida”. 

Pasado el tiempo y cursando el último año de bachillerato a sus 17 años, tuvo una influencia muy importante por parte del profesor y médico Juan José Hicks, quien había terminado sus estudios de grado como doctor en bioquímica.

"Las clases de química orgánica impartidas por este maestro eran fantásticas. Ahí fue cuando me di cuenta que lo mío era la bioquímica, pues se me daba con mucha facilidad, las fórmulas químicas las movía de arriba para abajo, podía seguir las reacciones y las transformaciones muy fácilmente y hacer la correlación de lo que ocurría a nivel molecular en el organismo, entonces decidí que lo mío era estudiar medicina y luego hacerme investigador biomédico".

La inquietud por realizar investigación

frase alejandro alagon01Una vez matriculado en la Facultad de Medicina de la UNAM, el doctor Alejandro Alagón platica tener la gran inquietud por realizar investigación, por esta razón al término del primer semestre de la carrera decide inscribirse y ser parte del programa Instructores de Bioquímica, el cual implicaba apoyar y llevar la parte de las prácticas de bioquímica de la carrera en medicina, las cuales se realizaban una vez por semana, esto requería preparar la clase y explicar los fundamentos, aunque el investigador Alagón inmediatamente se involucró en la docencia de la materia, convirtiéndose tiempo después en titular de la materia a los 22 años.

“Me metí como instructor porque me gustaba la docencia y porque, dije, voy a buscar entre los profesores investigadores a alguien que me impresione como investigador, para pegármele en mis ratos libres”.

En su búsqueda por encontrar un profesor y un área de investigación que lo pudieran impresionar, Alagón Cano asistía a los seminarios que se impartían en el Departamento de Biología Experimental del Instituto de Biología de la UNAM, en los que hablaban de diversos temas que, si bien eran interesantes, no despertaban el interés de Alejandro.

Todo esto cambiaría cuando en uno de esos seminarios conoce al profesor de origen brasileño, Lourival Possani Postay, quien explicó que utilizando el veneno de una cobra tailandesa logró purificar el receptor de acetilcolina, la cual es una molécula fundamental en la contracción muscular.

“Era la primera vez que se realizaba algo así en el mundo y eso sí me gustó, entonces fui a hablar con él, además era un híbrido entre biofísico y bioquímico, y como yo había tenido esa inquietud en la preparatoria de la física, le caí bien, nos caímos bien”.

Dentro de la agenda de proyectos que tenía el doctor Possani Postay había dos relacionados con el veneno de una serpiente nauyaca y un alacrán brasileño que le habían regalado.

“A mí me llamó la atención lo relacionado con el alacrán, y empecé a trabajar con él en la caracterización del veneno de Tityus serrulatus, que es el escorpión más importante en Brasil desde el punto de vista de salud pública, y además me dijo una cosa el doctor Possani Postay: 'Mira Alejandro, si purificas la toxina del veneno de este alacrán, yo te recomendaré en la Rockefeller University para que realices una estancia profesional y determines la composición de aminoácidos y su secuencia'”.

A pesar de ser estudiante de medicina, impartir los cursos de bioquímica y estar trabajando en la caracterización del veneno, en menos de seis meses, Alagón Cano logró su cometido y emprendió su viaje con el doctor Possani a la Rockefeller University en Nueva York.

Rockefeller University

frase alejandro alagon02El primer día en que el doctor Alagón llegó a la Rockefeller University fue impresionante ya que, dice, al entrar al inmueble se dirigió junto con el doctor Possani al restaurante que se encontraba en el piso 17 de la universidad en el cual se hallaban diversos investigadores premios Nobel, y a sus 21 años no podía creer estar rodeado con personalidades de esa talla.

Durante su estancia en la universidad trabajó en el laboratorio del investigador chino-norteamericano llamado T. P. King, caracterizando las proteínas que producen alergias que están presentes en los venenos de avispas.

“En esos seis meses trabajé todos los días entre 18 y 20 horas, y ahí me di cuenta de dos cosas: la primera, que tenía el nivel de cualquiera que estuviera allí, y la segunda que me encantaba hacer investigación”.

A su regreso a México, terminó la carrera de medicina y tanto el internado de pregrado como el servicio social lo realizó en el laboratorio del doctor Lourival Possani; en paralelo ya realizaba sus estudios de maestría y al terminarla, se disponía a cursar un posdoctorado en la Rockefeller University, el cual había pactado con el investigador T. P. King, a quien ahora considera como uno de sus grandes mentores.

Ahí realizó durante tres años y medio trabajos relacionados con alérgenos de avispas, polen, química de proteínas y proyectos relacionados con inmunología práctica; agrega también haber aprendido a realizar el manejo de anticuerpos, saber cómo producirlos, purificarlos y utilizarlos.

Nuevamente en la Ciudad de México y con 27 años de edad, es contratado por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, como investigador asociado C y durante ese periodo realizó su doctorado. Entre risas menciona: “Entonces tenía la doble cachucha de ser estudiante e investigador” .

Al poco tiempo recibe la invitación por parte del doctor Francisco Bolívar Zapata para incorporarse en aquel entonces al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, hoy Instituto de Biotecnología de la UNAM, ya que necesitaba personal que tuviera la experiencia en el manejo de proteínas.

Sin dudarlo, Alejandro Alagón acepta y pronto monta un laboratorio en conjunto con el doctor Paul Lizardi, profesor de origen puertorriqueño, a quien conoció en la Rockefeller University, para realizar investigación en el estudio de la ameba intestinal (Entamoeba histolytica).

La picadura que cambió el rumbo

En el año de 1994, mientras Alagón Cano se encontraba muy comprometido trabajando en la investigación con amebas, un hecho improvisto cambiaría el rumbo del investigador y el sector salud en México.

Ese año, al hijo del expresidente Ernesto Zedillo lo picó un alacrán, lo llevaron de emergencia a un hospital en la Ciudad de México para darle atención médica y aplicarle un suero, el cual funcionó y salvó la vida del joven.

El expresidente cuestionaba al doctor José Antonio Maraboto Martínez (epidemiólogo del Seguro Social en ese momento), cómo un animal tan pequeño podía realizar un daño de esa magnitud, la respuesta para el expresidente fue que este tipo de casos eran una realidad y además muchos niños morían en el país, ya que la producción del antiveneno no era suficiente y tampoco eran muy seguros.

Acto seguido el presidente se sensibilizó, por lo que instó a la creación de un programa de cursos a nivel nacional para capacitar a médicos, paramédicos y personas relacionadas en el manejo, tratamiento y producción de antivenenos por picaduras de alacrán, arañas y serpiente, encabezado por el doctor Maraboto.

alejandro alagon manipulando alacranAlejandro Alagón fue entonces invitado a exponer la fisiopatología de cómo los componentes que se encuentran en los venenos hacen daño, “en esos cursos había personas relacionadas con el tema de los antivenenos e hizo que me acercara más a este ramo y dijera: 'Se acabaron las amebas'”.

Durante esos cursos el investigador conoce a Juan López de Silanes, que en ese tiempo fungía como director de Bioclón, un importante laboratorio dedicado a la producción de antivenenos; ambos durante las conferencias compartieron puntos de vista e investigaciones en el desarrollo de procesos para mejorar antivenenos.

Dicha relación terminó en un convenio de colaboración UNAM-Bioclón para comenzar el proceso de desarrollo de nuevos antivenenos, los cuales encabezó Alejandro Alagón Cano, y con los que se mejoró la calidad, seguridad y potencia de estos, necesitando menos proteínas para lograr el mismo efecto terapéutico, lo que dio como resultado antivenenos de tercera generación o también llamados faboterápicos.

Gracias a las investigaciones y el trabajo de Alejandro Alagón Cano, en conjunto con laboratorios encargados en el desarrollo de antivenenos, se han elaborado antídotos para serpientes de coral, nauyaca, cascabel, arañas viuda negra, arañas violinistas o reclusas y alacranes.

Y aunque las investigaciones y gran parte del trabajo del doctor se centran en el desarrollo de antivenenos, la curiosidad del investigador lo ha llevado a trabajar en paralelo en proyectos de alto impacto para la salud humana, como el desarrollo del fármaco “desmoteplase”, el cual está hecho a partir de un componente que se encuentra en la saliva del murciélago vampiro (Desmodus rotundus), que es útil en el tratamiento contra enfermedades tromboembólicas alojadas a nivel cerebral y pulmonar.

Hacia otros horizontes

El trabajo de Alagón Cano en el desarrollo de antivenenos ha sido de gran magnitud que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto sus miradas sobre él y su equipo de trabajo para encomendar el desarrollo de antídotos para serpientes venenosas africanas.

El especialista menciona que el problema que existía en México por falta de capacitación y antídotos para contrarrestar venenos de cierta forma se ha resuelto, es por esa razón que ahora se encuentra trabajando en otras regiones del mundo desarrollando antivenenos de serpiente y alacrán.

“Ya que también me ha dado muchas satisfacciones y son nuevos retos, y como el problema de acá ya se resolvió, ahora hay que entrar a cosas nuevas para mantener el músculo académico, el interés y la pasión”.

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Alejandro Alagón Cano es doctor en ciencias por parte del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III.
Ha sido galardonado con:
Premio Luis Elizondo al sentido humano 2013 por parte del Sistema Tecnológico de Monterrey (2013)
Premio Nacional de Ciencias y Artes del Gobierno de la República en Tecnología y Diseño (2005)
Premio UNAM 2004 Innovación Tecnológica (2004)
Cuenta con 139 artículos publicados en revistas nacionales e internacionales.

 

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