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Elisabeth Huber-Sannwald, investigadora agradecida con México


Por Ana Luisa Guerrero

Ciudad de México. 7 de abril de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Para la doctora Elisabeth Huber-Sannwald, no hay más que palabras de agradecimiento hacia México. Con 15 años de trabajo en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt), se considera una persona privilegiada por la oportunidad que se le brinda de desarrollar su labor científica. 

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Doctora en ecología de agostaderos por la Universidad Estatal de Utah, en Estados Unidos, tiene como líneas de investigación la integración de ecosistemas, así como sistemas ambientales complejos. Actualmente lidera un proyecto multidisciplinario enfocado en el estudio de la resiliencia de sistemas socioecológicos en zonas áridas del norte del país.

Asegura que el conocimiento que genera tiene como fin último una aplicación en beneficio de la sociedad mexicana.

La investigadora nacional nivel II es enfática: “Me siento muy agradecida con este país. Para mí es un honor, un privilegio, trabajar en el Ipicyt y considero que a manera de agradecimiento debo regresar las oportunidades que se me han ofrecido”.

Elisabeth-Huber-Sanndwwald,-IPICYT.jpgGenerosa, esta investigadora austriaca de nacimiento comparte con la Agencia Informativa Conacyt parte de la historia que ha escrito en nuestro territorio desde 2001, cuando se asentó en la ciudad de San Luis Potosí para ser una de las primeras investigadoras de un nuevo centro público de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Nuevos horizontes

El primer acercamiento de Elisabeth Huber-Sannwald con esta tierra vino de la mano del mexicano José Tulio Arredondo Moreno, ingeniero agrónomo zootecnista que también realizaba estudios de doctorado en la Universidad Estatal de Utah. Con su hoy esposo, incursionó en un reto profesional de sentar las bases de la División de Ciencias Ambientales.

Era 1996 cuando se doctoró bajo la dirección de Martyn Caldwell, con quien trabajó las interacciones entre especies de gramíneas nativas e introducidas en comunidades de pastizales semiáridos de la Gran Cuenca en el Intermountain West de Estados Unidos. Posteriormente, realizó una estancia posdoctoral en el Instituto de Ecología de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, como oficial científico del Foco 4: Cambio Global y Complejidad Ecológica, como eje central del Programa Internacional sobre la Geósfera y Biósfera (IGBP).

Entre 1998 y 2001 se desempeñó como asistente de investigación en el Instituto de Ciencias de Praderas y Follajes de la Universidad Tecnológica de Múnich, Freising, en Alemania, donde analizó los efectos de la disponibilidad de los recursos del suelo y el efecto del pastoreo en la asignación de nitrógeno y carbono de las gramíneas de pastizales templados en el sureste de Alemania.

En su camino, los nuevos horizontes se abrieron cuando decidió asentarse en el país. “Después de haber trabajado en Argentina y en Alemania por varios años, él quiso regresar a México y fue cuando yo también estaba dispuesta de venir. Al principio me dio miedo empezar de nuevo, pero descubrí que no se puede trasplantar un mexicano en otro país, así que para mí fue más fácil venir aquí, que para él quedarse allá”, señala.

Recuerda que al principio fue dejar de lado la investigación para involucrarse en la construcción y desarrollo del instituto, particularmente en la División de Ciencias Ambientales y en el posgrado; a la postre, dice que esa etapa inicial se ha convertido en una experiencia muy valiosa.

A lo largo de este tiempo, refiere, el Ipicyt ha crecido y con el paso de los directores ha cambiado también de filosofía. Para ella, estos retos la han llevado a consolidar su misión como investigadora y profesora.

“Hemos crecido mucho como división y como instituto, se cuenta con laboratorios nacionales y considero que es un privilegio poder trabajar aquí”, enfatiza.

 Vocación científica temprana

La vocación científica de la doctora Elisabeth Huber-Sannwald apareció a temprana edad, bajo la curiosidad de entender cómo funcionan los procesos en los ecosistemas.

“Crecí en un lugar bastante aislado, no tenía posibilidad de interactuar con amigos por la distancia que había del pueblo. Crecí con mis hermanos cerca de un bosque, un lugar maravilloso al que considero un paraíso. Este contacto continuo y directo con la naturaleza creó en mí el interés por conocer los procesos naturales”, detalla.

Siendo estudiante de preparatoria, tuvo un profesor recién egresado de la universidad que tenía un interés particular por enseñar a sus estudiantes la biología, y de inmediato identificó la pasión de la joven Elisabeth por la ciencia, así que la invitó a colaborar en un proyecto científico que la enamoró de esa disciplina.

Dra.-Elisabeth-Huber-Sanndwwald-(izquierda).jpgDra. Elisabeth Huber Sanndwwald (izquierda).Su maestría la hizo en biología y botánica en la Universidad de Innsbruck, estudiando los efectos del cambio de uso de la tierra en los aspectos de la biodiversidad.

“Después quise entender más los mecanismos que explican la coexistencia de una alta diversidad de especies, por lo que fui a Estados Unidos a realizar el doctorado con un grupo que se dedica al estudio detalladísimo de la ecología funcional de las raíces de las especies adaptadas a las condiciones áridas”, dice.

Ahí trabajó de la mano del doctor Martyn Caldwell, a quien considera su mentor, quien la marcó, no solo por ser un científico de primera clase sino por sus cualidades humanas. “De él aprendí que debía entender un sistema de manera integral que, aunque hay que conocer las particularidades, nunca se debe olvidar el contexto”.

Satisfacciones

Convencida de la importancia de formar recursos humanos, la doctora Huber-Sannwald destina tiempo y esfuerzo en sus estudiantes, a quienes considera sus hijos académicos y con quienes ha tejido redes afectivas.

“A mis estudiantes los considero mis hijos, y verlos convertidos en científicos apasionados y exitosos es una de mis grandes satisfacciones. Los veo como mis hijos académicos y ellos, teniendo hijos, me han hecho abuela académica. En mis estudiantes invierto mucho afecto y tiempo”, resalta.

Lo mismo ocurre con sus amigos, con quienes disfruta compartir reuniones y deleitarlos con los platillos mexicanos y austriacos que les prepara.

“Me fascina cocinar, me encanta la comida mexicana y también la austriaca, entonces trato de combinar diferentes sabores”, asegura.

Además es melómana, una gran lectora y amante de la naturaleza, siendo una de sus pasiones hacer paseos en entornos naturales. A su país regresa anualmente a visitar a su familia.

A la fecha se ha adaptado a la vida en México, disfruta su clima y se ha enganchado de su cultura y tradiciones.

“El clima me encanta; ahora ya no puedo vivir sin el sol. En el invierno fui a Austria y la neblina fue un factor que me hizo regresar a México, porque si no ves el sol en dos semanas, te deprimes”, resalta.

En una charla amena, la doctora Elisabeth Huber-Sannwald muestra que está en plenitud tanto en su vida profesional como personal, se reconoce feliz de vivir en nuestro país y no tiene más que palabras de agradecimiento.

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