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Violencia y suicidio en la península de Yucatán


Por Marytere Narváez

Mérida, Yucatán. 30 de noviembre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Del año 2000 a 2014 la tasa de suicidios a nivel nacional se elevó de 3.5 a 5.2 por cada 100 mil habitantes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Entre las entidades que presentaron mayor tasa de suicidios destacaron Campeche, Aguascalientes, Chihuahua y Yucatán.

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En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Laura Hernández Ruiz, profesora investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (CEPHCIS UNAM), describió que en la península de Yucatán el registro de muertes autoinfligidas es llevado por la Fiscalía General del Estado de Yucatán, pero son los medios de comunicación quienes se encargan de informar al público general. 

Con el propósito de analizar la información periodística publicada en torno al suicidio en la península desde un enfoque cualitativo y cuantitativo, la investigadora coordina el proyecto “Violencia social en la península de Yucatán (2010 al 2015). Incidencias, zonas de mayor riesgo, prevención e intervención”, financiado por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT).

Dra.-Laura-Hernández-Ruiz,-investigadora-del-Centro-Peninsular-en-Humanidades-y-en-Ciencias-Sociales-de-la-Universidad-Nacional-Autónoma-de-México-(CEPHCIS-UNAM).jpgDra. Laura Hernández Ruiz.“¿Por qué es importante tener los suicidios reportados en el periódico? Porque ellos son los que informan a la población. Es mucho más rápido, más fácil y mucho más cercano para la población tener una información en el periódico, aunque sea un poco subjetiva en cuanto al número o el tipo de datos, que buscar en la página del INEGI y ver cuántos suicidios hay”, expresó.

Acceso de la prensa al los suicidios registrados oficialmente

Como parte del proyecto, los investigadores analizaron el contenido de notas y reportajes periodísticos del 2010 al 2015. “Yo les llamo noti-reportajes, porque no son notas como se acostumbraba anteriormente, que eran muy objetivas, concretas y sencillas, hechas in situ, pero tampoco son reportajes, son más subjetivas y no son hechas in situ necesariamente”, apuntó Hernández Ruiz.

En el 2010, la prensa de la península de Yucatán tuvo acceso al 31 por ciento de suicidios reales de los que reportó oficialmente el INEGI. En 2013, el acceso fue de 52.6 por ciento de los suicidios reportados, correspondiente a 88 suicidios.

“Sin embargo, encontramos 115 notireportajes. En algunos se repite información de un mismo caso o dan información más allá. Nos dan una secuencia y lo ponen en diferentes secciones, por ejemplo, primero en “policía” y en otra fecha en “ciudad”, describió Hernández Ruiz.

En cuanto al número de párrafos, los investigadores encontraron textos periodísticos de hasta 21 párrafos en los que la información es detallada de manera excesiva. “Esto va en contra de las sugerencias que dio la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde el año 2000, donde nos decían que debían ser notas breves, muy concisas, muy objetivas, sin dar demasiada información a la población”, indicó la investigadora.

Preferencia de fotografías de suicidas in situ

Entre 2010 y 2015 se publicaron 110 reportajes sin fotografías y 338 reportajes que contaron desde una hasta 13 fotografías. Entre estas, los reporteros dieron preferencia a la publicación de fotografías del suicida in situ. “No solo in situ, sino tal como quedó, colgado, vomitado, orinado, con la marca apergaminada en el cuello, donde “se vea bien”, como dicen ellos”, describió.

Los investigadores observaron que las fotografías del suicida en vida fueron menores que las del suicida in situ, y en la mayoría de estos casos se trató de personas que gozaban de un mayor capital económico, cultural, social o simbólico. Estos eventos se reportaron en las primeras páginas de la sección del periódico.

“Los otros suicidas se van con los demás, un suicida pobre se va a la sección que le corresponde, que son las últimas páginas. Los que aparecen en vida en las fotografías son muy pocos en comparación con el resto”, apuntó la investigadora.

Otros tipos de fotografías muestran el lugar del suceso, el medio utilizado, los parientes y vecinos de los suicidas. “El caso es ofrecer una fotografía al lector para que pueda estar enterado de todo”.

Metáforas de reclusión y alegorías a la diosa Ixtab

Un aspecto relevante del estudio fue el uso de metáforas en los textos informativos, como “escapa por la puerta falsa”. En el caso de un preso recluido en el Centro de Readaptación Social (CERESO), la noticia se difundió bajo el título “salió por la reja falsa”. “Nos hablan de que la vida es como un espacio de reclusión y esto es muy socorrido en los titulares o subtitulares en los diarios”, indicó la investigadora.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda:

Qué hacer:

•Trabajar estrechamente con autoridades de la salud en la presentación de los hechos.
• Referirse al suicidio como un hecho logrado, no uno exitoso.
• Presentar sólo datos relevantes en las páginas interiores.
• Resaltar las alternativas al suicidio.
• Proporcionar información sobre líneas de ayuda y recursos comunitarios.
• Publicitar indicadores de riesgo y señales de advertencia.

Qué hacer:

•No publicar fotografías o notas suicidas.

• No informar detalles específicos del método usado.
• No dar razones simplistas.
• No glorificar ni sensacionalizar el suicidio.
• No usar estereotipos religiosos o culturales.
• No aportar culpas.

Otras alusiones de la prensa remiten a la diosa maya Ixtab, por ejemplo, “consumación al amor de la diosa Ixtab”, “devoto de la diosa Ixtab se ahorca” y “sus problemas los llevaron con Ixtab”. Hernández Ruiz identificó esta tendencia durante un estudio realizado entre 2004 y 2006, para lo que decidió presentar una imagen de la diosa Ixtab a jóvenes durante una sesión de trabajo para explorar los conocimientos que ellos tenían acerca de esta deidad.

“Lo interesante del caso es que un 13 por ciento de todos los jóvenes con los que trabajé lograron identificar a la diosa Ixtab como diosa del suicidio. El resto no sabía de quién se trataba, incluso hubo quienes la describieron como un dios azteca”, señaló.

De acuerdo con Hernández Ruiz, aún es difícil comprobar si Ixtab es la diosa del suicidio o de la cacería, como Mercedes de la Garza, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha descrito en diversos trabajos. Sin embargo, es muy recurrente en las notas informativas de los medios locales.

Los titulares de los medios también hacen uso de los nombres y los apellidos de los suicidas. “Encontramos una nota donde dice “y se matú...” porque Matú era su apellido, o “Caballero de la muerte”, donde Caballero es el apellido y hacen alusión a la muerte, que es la dama que siempre necesita a su compañero. Juegan con la lengua para atraer a los lectores. Utilizan también los apodos de los suicidas como otro recurso lingüístico, como “flaco se fue con la flaca...”, pues como le decían el flaco y la calaca es flaca, se lo llevó. Utilizan todos estos tipos de recursos”, describió.

Base de datos de suicidios reportados en la península

Desde un enfoque cuantitativo, el proyecto también tiene el objetivo de desarrollar bases de datos de los suicidios reportados por medios de comunicación del 2010 al 2015, y contrastarlos con la información obtenida en entrevistas con reporteros y análisis de contenido periodístico. Hasta el momento, se cuentan con 18 bases de datos, seis de Yucatán, seis de Campeche y seis de Quintana Roo.

Además de los suicidios, se registran también hechos violentos como homicidios y accidentes, sobre los que se han conformado ocho bases de datos hasta el momento. La finalidad del proyecto es desarrollar 90 mapas, 60 bases de datos, además de diversas conferencias y pláticas sobre el tema en diversos encuentros locales y nacionales.

Geo-referenciación del suicidio

Con el financiamiento del PAPIIT, los investigadores adquirieron el software ArcGIS que permite generar un mapa base en el que se localizan los registros de suicidios acontecidos en cada localidad de la península y establecer correlaciones con diversas variables a través de mapas de georeferenciación.

“Recopilamos información periodística pero también se tiene el mapa base sobre información del INEGI para hacer el contraste. De ahí que sepamos a cuántos suicidios realmentes acontecidos tiene acceso la prensa durante cada año”, indicó.

Hasta el momento los investigadores han desarrollado 90 mapas que permiten relacionar los reportes de muertes autoinfligidas y de hechos violentos con diversas variables, con el propósito de conocer con mayor profundidad los factores involucrados en el fenómeno del suicidio.

“Ya con nuestra información capturada, podemos tener un mapa sobre densidad poblacional, donde nos marca en oscuro las zonas más densamente pobladas, o sobre pobreza, donde nos marca en más obscuro las zonas más pobres de todo el estado. Entonces podemos ver si alguno de estos factores jugó un papel importante en la decisión o incluso ser el detonador”, indicó la investigadora.

Estrategias de prevención

La última etapa estará enfocada a desarrollar estrategias de prevención de la violencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta que por cada suicidio consumado hubo 20 personas que lo intentaron. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Biomédicas, el equipo de investigación de la doctora Soledad Coronado Santos encontró que del total de personas ingresadas en el hospital O'horán durante cinco años por intento de suicidio, murió el 5.7 por ciento.

De acuerdo con Hernández Ruiz, si en 2009 se presentaron 219 suicidios, se estima que al menos 3 mil 842 personas lo intentaron, sobre la base del 5.7 por ciento de suicidios efectivos.

“Si tomamos en consideración los 20 que nos dice la OMS serían muchísimo más. Realmente es un problema que tenemos que abordar, que tenemos que trabajar y que ver entre muchos, pero tiene que ser un trabajo interdisciplinario para tratar de abarcar todas las causas”, señaló.

arroba14010contacto 1 Dra. Laura Hernández Ruiz
Profesora Investigadora del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (CEPHCIS UNAM)
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