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Previenen desnutrición en niños mayas


Por Marytere Narváez

Mérida, Yucatán. 3 de marzo de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Con el objetivo de prevenir la desnutrición infantil en una de las localidades con mayores índices de pobreza del estado de Yucatán, el Departamento de Ecología Humana del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav IPN), unidad Mérida, desarrolló un proyecto transdisciplinario y participativo orientado al tratamiento adecuado de enfermedades y la ingesta de alimentos saludable en niños menores de dos años.

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Debido a que las consecuencias de la desnutrición afectan profundamente el crecimiento, el sistema nervioso, el desarrollo del caminar, el sistema psicológico y la capacidad de aprendizaje, además de que limita la protección contra infecciones, Heriberto Cuanalo de la Cerda, investigador del Departamento de Ecología Humana del Cinvestav, emprendió en los últimos años un proyecto enfocado en la prevención de este padecimiento en la localidad de Yaxcabá, con financiamiento de Fundación W. K. Kellogg y la colaboración de la Cooperativa Ma’alob Cuxtal, en Yaxcabá.

“Generalmente los trabajos sobre desnutrición van orientados a remediar la nutrición. Nuestra idea es prevenirla, no curarla, porque de esa manera resulta más barato tanto en términos económicos como en términos de sufrimiento de la población”, expresó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

De acuerdo con el investigador, Yaxcabá es una de las zonas más pobres del estado de Yucatán, donde se observan con mayor claridad las deficiencias y características que tienen las poblaciones rurales más marginadas del estado donde el maya yucateco representa la lengua predominante.

“¿Por qué seleccionamos niños de dos años? La mayor velocidad de crecimiento de los seres humanos ocurre desde el momento de la gestación hasta los dos años, por lo que la pérdida de crecimiento durante esta edad es prácticamente irrecuperable”, apuntó.

Para estudiar las causas de desnutrición infantil en la localidad, el investigador evidenció que la mayoría de infantes en Yucatán nace con pesos y tallas normales pero se desnutren en los primeros dos años —específicamente antes de los seis meses en longitud y antes de los 12 meses en peso—, por lo que era en ese periodo fundamental donde tenían que 1 pobreza0303trabajar. Como hipótesis base, el investigador planteó que la baja estatura de los niños en Yucatán no era resultado de la genética sino de un conjunto de causas entre las que destacaban las enfermedades.

El ser humano como ecosistema desde la transdisciplinariedad

En un estudio previo basado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanud) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), se intentó buscar la relación estadística entre la estatura de niños y niñas y su ingesta alimenticia, pero no se encontró ninguna. El resultado fue publicado en la revista Annals of Human Biology bajo el título "Food intake and nutrition in children 1-4 years of age in Yucatan, Mexico", y en este se define al niño como un sistema que, en conjunto con su ambiente, conforma un ecosistema.

“Tú eres un sistema y no puedo estudiarte a ti sin considerar el ambiente porque tú influyes sobre tu ambiente y el ambiente influye sobre ti. Es la unidad básica y fundamental de estudio en un enfoque transdisciplinario. Cuando piensas en sistemas ya no se trata de relaciones causa-efecto sino de una relación de procesos que se dan en el tiempo, y tú tienes que entender los procesos”, señaló.

Ante su sorpresa, los investigadores encontraron que todos los niños de Yucatán comen más proteínas que la cantidad recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), pues mientras que la institución recomienda ingerir de cinco a 18 gramos de proteína por día dependiendo de la edad, todos los niños de Yucatán comían hasta 400 por ciento más.

“Encontramos que no existe relación entre la ingesta y la talla. En Yucatán, las kilocalorías ingeridas según la edad de los niños tienen mucha variación, pues hay niños que pueden comer mil 500 calorías y otros que comen 500”, apuntó.

Desnutrición y baja estatura

A partir de estos resultados, se inició un proyecto que contó con el financiamiento de la Fundación W. K. Kellogg para registrar la ingesta, los síntomas, el peso y la talla de 18 niños de alrededor de tres a ocho meses de edad a lo largo de un año. El proyecto se desarrolló bajo la metodología de la investigación acción participativa y contó con la colaboración de 20 madres de Yaxcabá, quienes recibieron una capacitación para realizar registros diarios de ingesta y síntomas y registros semanales de longitud y peso. Posteriormente, una nutrióloga transformó los datos en calorías y proteínas.

El registro de ingesta incluyó los contenidos energéticos y proteicos de todos los alimentos que los niños comían, mientras que el registro de síntomas incluyó respiración, mucosa, voz, estornudos, tos, calentura, dolor, gases, apetito, vómito y heces, entre otros. En el análisis de esta relación, se observó en el tiempo que cuando aumentan los síntomas de enfermedades la ingesta disminuye, mientras que cuando bajan los síntomas la ingesta aumenta nuevamente.

“Los niños de Yaxcabá sufren desnutrición no porque no haya alimento en sus casas, sino porque se enferman y cuando un niño está enfermo, en primer lugar, no tiene apetito, no come; en segundo lugar, la enfermedad usa mucha de su energía. El niño se desnutre ahí”, apuntó el investigador.

De acuerdo con Cuanalo de la Cerda, la desnutrición se mide en términos de la talla que alcanza una persona para una edad determinada, con base en los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Otro aspecto relevante del estudio fue la disminución de peso asociada al aumento de los síntomas de enfermedades en los niños de Yaxcabá y, por otra parte, la reducción de peso asociada a la disminución de la velocidad del crecimiento.

1 yax0303“Es decir, cuando el niño no aumenta de peso tampoco está creciendo en talla. La gente piensa que a un niño desnutrido hay que darle más alimentación, pero lo que debemos hacer es prevenir las enfermedades porque una vez que se enferman, ya se desnutrieron, dejaron de comer, perdieron peso y dejan de crecer. Esa es la causa que hemos encontrado de la baja estatura en Yucatán”, declaró el investigador.

Prevención, fortalecimiento, alivio y convalecencia

Después de obtener registros durante un año, se realizaron entrevistas semiestructuradas y grupos focales con las madres participantes para conocer cómo ellas entendían las causas de los síntomas observados a partir de su conocimiento local y empírico, con la finalidad de crear propuestas de prevención acordes con sus circunstancias y con las generalidades teóricas de los investigadores.

El segundo año del proyecto se enfocó en el desarrollo de alternativas de prevención; y en su tercer año se realizará un proceso de mercadeo social para dar a conocer estas estrategias entre la comunidad.

“Conjuntamente con las madres definimos cuatro temas por tratar: el primero es la prevención de síntomas, es decir, evitar que los niños enfermen; el segundo es fortalecer a los niños con alimentación saludable; el tercero refiere al alivio de síntomas, es tratarlo lo más rápido y mejor posible; el cuarto es tener mucho cuidado con la convalecencia porque los niños que están saliendo pueden recaer muy fácilmente y sanarlo cuesta generalmente el doble de trabajo que la primera vez”, explicó Cuanalo de la Cerda.

En palabras del investigador, en Yaxcabá existen tanto madres que tienen conocimiento sobre el cuidado de niños y están motivadas para ello, como madres que no tienen conocimientos al respecto y no tienen una motivación a causa de otras problemáticas. Por tanto, las estrategias se orientaron hacia un aspecto de conocimiento y otro aspecto de motivación.

En el primer caso, se crearon materiales de apoyo que contemplaran las particularidades y condiciones del contexto de Yaxcabá, que en muchos casos se desconocían porque no se había dado una transmisión del conocimiento. Uno de estos fue un recetario infantil con alimentos para niños y niñas menores de dos años, creado por las nutriólogas Christian Estrella Uscanga, Carolina Cetina y las madres participantes del proyecto.

“Para la motivación, hicimos el lema de la campaña 'Los hijos de todos primero'. Cuando llega una enfermedad nueva, los primeros que se mueren son los niños y los viejitos, los jóvenes y los adultos no. Por eso hay que proteger a los niños especialmente. En Yaxcabá queremos niños grandes, fuertes e inteligentes, es otro tema de la campaña, y para esto se 1 cabildo0303necesita prevenir las enfermedades, fortalecerlos, ayudarlos a sanar y a recuperar sus fuerzas para que no recaigan”, expresó el investigador.

Prevención de la desnutrición en Kancabdzonot con enfoque participativo

En la siguiente etapa del proyecto se implementó la campaña en la localidad de Kancabdzonot, del municipio de Yaxcabá. De acuerdo con Giovana Díaz Pérez y Martha Dorantes Dzib, comunicólogas sociales del proyecto, en Kancabdzonot la población de madres resultó menor y la mayoría está concentrada en el programa de asistencia pública PROSPERA.

"Con ellas podíamos llegar directamente a través de las reuniones del programa PROSPERA. Llevamos esta información a dos kínderes y dos primarias, hicimos un perifoneo a la hora del receso —porque muchas madres acostumbran llevar comida a sus hijos— y a la hora de la salida; repartimos trípticos; fuimos a molinos y tiendas para llegar a abuelas y madres de cualquier edad. En estas activaciones logramos un número de madres mayor", apuntó.

Como parte de su tesis de maestría en ecología humana, Dora Mariela Aké se encargó de promover la diversificación de la alimentación infantil en niños de seis a 24 meses de edad a través del mercadeo social. “Los objetivos específicos que se plantearon para cubrir Kancabdzonot fueron conocer las creencias, valores, aptitudes, expectativas, costumbres, hábitos, recursos naturales y económicos con respecto a la alimentación infantil”, señaló la maestranda.

Una vez que obtuvieron esta información, se diseñó un mensaje y se seleccionaron como medios de promoción un póster, un video y un taller para llevar a la reflexión la importancia de las formas de una alimentación diversificada y nutritiva empleando el recetario infantil. Finalmente, los productos se pusieron a prueba entre las señoras que los recibían para conocer la forma en que contribuía a su conocimiento sobre la alimentación infantil.

“A mí me invitaron por medio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sí me gustó que me hayan invitado, al principio mi bebé no comía verduras, frutas ni nada. Estoy detrás de él porque me desespera y como es mi primer hijo, me interesa más el taller para que yo sepa cómo se puede mantener el niño y todo eso. Empecé a participar y me aconsejaron sobre cómo preparar sus alimentos y veo que sí está funcionando, además de que la participación de la gente es muy buena”, comentó Irma Peraza Tamayo, madre participante en los talleres de Kancabdzonot.

arroba14010contacto 1 Dr. Heriberto Cuanalo de la Cerda
Profesor investigador del Cinvestav IPN, unidad Mérida
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