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Más allá del paraíso: retos de la biología tropical en Latinoamérica


Por Marytere Narváez

Mérida, Yucatán. 19 de octubre de 2017 (Agencia Informativa Conacyt).- Beyond Paradise—Meeting the Challenges in Tropical Biology in the 21st Century es un artículo publicado en 2004 por la Asociación para la Biología Tropical y la Conservación (ATBC, por sus siglas en inglés) en colaboración con instituciones internacionales, con el propósito de ofrecer sugerencias para contribuir en la conservación de los bosques tropicales de América, Asia, África y las islas del Pacífico.

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Más de una década después, especialistas de Estados Unidos, Brasil y México se reunieron en el marco del 54o Encuentro de la ATBC, realizado en la ciudad de Mérida, Yucatán, con el propósito de evaluar los resultados de las propuestas planteadas y ofrecer nuevas perspectivas en el contexto global actual. 

“La propuesta es cómo ir más allá de las ideas de estudiar los bosques bien conservados, que tenemos los biólogos desde hace mucho tiempo. Ahora, bajo la presión humana, tenemos que entender que los fenómenos están pasando también fuera de las áreas conservadas”, indicó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt Lúcia Lohmann, investigadora del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo.

Dr. Miguel Martinez Ramos Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autonoma de Mexico IIES UNAM y Lucia Lohmann investigadora del Instituto de Biociencias de la Universidade de Sao PauloDr. Miguel Martínez Ramos, Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIES-UNAM) y Lucía Lohmann, investigadora del Instituto de Biociencias de la Universidade de Sao Paulo.De acuerdo con la investigadora, las sugerencias del documento están constituidas según tres aspectos fundamentales: investigación, acciones sociales y acciones políticas, con la finalidad de promover de manera integral la conservación y el desarrollo sostenible. “Más allá del paraíso quiere decir más allá de las áreas bien conservadas y prístinas, pues gran parte del mundo se está transformando”, apuntó.

Biología tropical, de Charles Darwin al presente

La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) describe que los ecosistemas tropicales están conformados por árboles de muy diversas especies, con alturas de 30 metros o más y que conservan su follaje durante todo el año. Entre estos abundan las lianas, epífitas y palmas. Son ecosistemas muy complejos con alta variación de especies de un lugar a otro y se distribuyen en climas cálidos y húmedos.

Para Miguel Martínez Ramos, profesor investigador del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIES UNAM), la biología tropical refiere el estudio biológico de los ecosistemas ubicados entre el trópico de Cáncer (hemisferio norte) y el trópico de Capricornio (hemisferio sur), que mantienen una diversidad de especies y procesos ecológicos como ningún otro en el planeta.

“Los estudios formales empezaron desde los mismos trabajos de Charles Darwin y Robert Wallace, porque ellos estuvieron en las zonas tropicales y muchas de las teorías que desarrollaron fueron a partir de la observación de la diversidad tropical en Sudamérica (Darwin) y en Asia (Wallace)”, describió.

Entre 1940 y 1960 iniciaron importantes estudios en distintas partes del mundo para conocer cómo se estructura el bosque tropical. Como ejemplo de ello, en 1963 se estableció la Asociación para la Biología Tropical y Conservación; en 1968 la Estación de Biología Tropical “Los Tuxtlas”, y en 1968 la Reserva de las Biosfera Chamela-Cuixmala (RBCC), las dos últimas pertenecientes a la UNAM.

A pesar de estos esfuerzos y de la gran importancia ecológica, social y científica que representan, los ecosistemas tropicales han estado desapareciendo rápidamente en las últimas décadas. De acuerdo con el reporte Beyond Paradise—Meeting the Challenges in Tropical Biology in the 21st Century publicado por la ATBC en 2004, entre los años 1980 y 2000, 21 por ciento de los bosques tropicales fue destruido. Además, en los llamados hotspots de biodiversidad —la mayoría de estos localizados en los trópicos— casi la mitad de las especies podía encontrarse estar amenazada con la extinción.

Retos de la biología tropical en los inicios del nuevo milenio

Mediante una consulta pública entre especialistas en biología tropical adscritos a instituciones como ATBC, The Ashoka Trust for Research in Ecology and the Environment (ATree), The National Museum of Natural History, Smithsonian Institution (MNH), Smithsonian Tropical Research Institute (STRI), The National Science Foundation (NSF) y The British Ecological Society, se emprendió un esfuerzo para detectar los retos de la ciencia en términos generales y los de la biología tropical de forma particular en los inicios del nuevo milenio.

“Hay tres temas que se tomaron como prioritarios para la investigación. Uno era entender cómo se estructuran y funcionan los ecosistemas tropicales; el segundo tenía que ver con evaluación de los impactos humanos sobre estos ecosistemas, tanto su naturaleza como su magnitud; y el tercero buscaba estudiar los agentes sociales y económicos cómo están cambiando los ecosistemas y las respuestas sociales hacia la conservación. Son los grandes temas que había en 2004”, indicó Martínez Ramos, investigador nacional nivel III.

Para orientar la investigación en biología tropical, el reporte sugirió ampliar los grupos de interés, integrar el conocimiento biológico con las ciencias sociales y el conocimiento tradicional, así como vincular las acciones científicas con política y la participación ciudadana.

“Entre estos principios se buscó adoptar un enfoque interdisciplinario, no podemos hacer el estudio como en el siglo XIX con grandes investigadores como Darwin, Wallace, Newton o Einstein. Tenemos que tener equipos interdisciplinarios y trabajar transdisciplinariamente con la gente, más allá de la academia. Trabajar con campesinos, asociaciones y sociedad civil”, comentó el investigador mexicano.

“Estas sugerencias venían de una consulta pública con todos los biólogos tropicales. Se enviaron correos y se hicieron encuestas tratando de encontrar qué era lo que habíamos hecho en los últimos 10 años y qué era lo que deberíamos hacer como biólogos para ayudar con la preservación”, señaló Lúcia Lohmann.

Además de la ejecución de proyectos de investigación entre distintos campos disciplinarios, una de las recomendaciones más importantes fue promover de manera más activa la difusión del conocimiento científico en torno a la biología tropical entre la sociedad civil para así tener una mayor incidencia en las decisiones políticas, indicó la investigadora.

“Como biólogos tropicales, cada uno ha avanzado en el conocimiento de su área de especialidad con sus grupos de investigación, por lo que este panel fue una oportunidad para hacer una evaluación de lo que hemos hecho como comunidad de biólogos tropicales en los últimos 10 años”, resaltó Miguel Martínez.

Resultados sobresalientes en Latinoamérica

Uno de los logros más sobresalientes para los investigadores en el ámbito político es el establecimiento de plataformas internacionales y colaborativas, siendo la más representativa el Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES). “Establecimos esta plataforma en los últimos cinco años con la comunidad de biólogos y busca encontrar soluciones políticas para problemas ambientales”, comentó Lúcia Lohmann.

Desde la perspectiva de Miguel Martínez, Brasil es el país que ha obtenido mayores logros en Latinoamérica en la incorporación del conocimiento científico de la biología tropical en la política pública para el manejo de los suelos de uso agrícola.

chiapas 651388 640“Por ejemplo, ahora se tiene claro que para que un bosque pueda recuperarse no debe haber uso de suelos para agricultura extensiva ni de mucha duración, y que tampoco tengan un uso severo como fuego y agroquímicos. Cuando la gente hace un manejo de pequeña escala, no tan severo y tiene mosaicos de bosques alrededor, les dan incentivos para mantener su producción bajo ese sistema porque tiene potencial de regeneración”, apuntó.

México es uno de los países que más ha participado en la generación del conocimiento en biología tropical a través de distinguidos investigadores como José Sarukhán y Arturo Gómez-Pompa, quien en 1972 publicó el estudio The tropical rain forest en la revista Science en el que advertía que el bosque y la selva no eran renovables, y avisaba de la importancia de conservarlo debido a su baja capacidad de recuperación.

“Creo que se reconoce a los ecólogos de México pero hay un hueco en la parte forestal y el manejo de las selvas, salvo algunos ejemplos de comunidades que sí lo hacen bien, no es un manejo generalizado basado en el conocimiento ecológico”, advirtió el investigador.

De acuerdo con el investigador, en el país predomina una visión a corto plazo debido en gran medida a las necesidades económicas y sociales de la población. “Lo que se hace usualmente es transformar el bosque en maderería. Muy pocas veces usamos el conocimiento ecológico para extraer madera de una forma sustentable o productos no maderables, como orquídeas, palmas, lianas y resinas”, apuntó.

“Las visiones son complicadas, pero este tipo de reuniones permite que personas que estén en otras esferas puedan entender este proceso, pero depende mucho de cada uno de nosotros promover que se dé el cambio entre los tomadores de decisiones y la gente que está involucrada directamente a la producción animal o agrícola”, agregó.

Estudio de los últimos 20 millones de años en la Amazonia

Desde el Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo, Lúcia Lohmann coordina un estudio financiado por el gobierno de Brasil, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés) en torno a la historia evolutiva de organismos como primates, mariposas, aves y plantas y su ensamblaje con las comunidades tropicales de la Amazonia. En conjunto con geólogos, se busca conocer la historia geológica de esta región en los últimos 20 millones de años.

“Buscamos incorporar datos de la geología y de la biología de organismos distintos para entender qué pasó en la Amazonia en los últimos 20 millones de años y poder utilizar esta información para hacer predicciones a futuro, tratando de imaginar qué es lo que podría pasar con cambios climáticos y diversos fenómenos”, apuntó.

Hasta el momento, se han evaluado los últimos cinco millones de años de la Amazonia, encontrando que el desarrollo de los canales de drenaje ocurrió más recientemente de lo que se suponía. “Antes se pensaba que los ríos de la Amazonia estuvieron en la misma posición desde hace mucho tiempo y lo que vemos ahora es que no, hemos tenido algunos cambios mucho más recientes en los últimos pocos millones de años”.

“Nosotros desconocemos la dimensión del tiempo que está involucrada en lo que actualmente existe en el planeta. Se está hablando de millones de años que tuvieron que pasar para el desarrollo de la cuenca amazónica y de toda la riqueza de especies que hay”, comentó Martínez Ramos.

Con base en esto se han encontrado patrones de diversidad de sitios conocidos y desconocidos hasta la actualidad, entre los que algunos presentan un elevado número de especies. “Esto apunta otras áreas prioritarias para la conservación que no contemplábamos antes”, señaló la investigadora.

Lohmann también ha formado parte del programa internacional de investigación para la biodiversidad Diversitas y Future Earth con el propósito de transferir el conocimiento científico hacia las políticas públicas de conservación.

“Como biólogos tropicales avanzamos mucho con la investigación. Cada uno con nuestros proyectos hemos obtenido muchos resultados acerca de la biodiversidad y el desarrollo de nuevas tecnologías para hacer el conocimiento accesible a la gente, así como para hacer inventarios de gran escala sobre organismos de extrema importancia”, comentó la investigadora.

Tecnologías como el uso de imágenes satelitales en alta resolución y la secuenciación genómica en conjunto con el crecimiento institucional, la colaboración y la formación de recursos humanos han permitido el avance de la investigación y la transmisión de los resultados obtenidos, de acuerdo con la investigadora.

“Hace 20 en Brasil la gente decía que la Amazonia no terminaba nunca, podemos cortar lo que uno quiera. Ahora ya no, hemos visto el cambio de esta percepción. Sin embargo, aún tenemos un hueco en las acciones políticas y esto es lo que tenemos que trabajar más fuertemente”, finalizó.

 

arroba14010contacto 1 Dr. Miguel Martínez Ramos
Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, UNAM

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