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Analizan papel de células asesinas contra tuberculosis


CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DE ESTUDIOS AVANZADOS

Boletín No. 114

04 de noviembre de 2017

  • La acción de las células NK podría tener implicaciones en el desarrollo de nuevas terapias inmunológicas para mejorar la protección contra la enfermedad 
  • Captura de pantalla 2017-12-08 a las 12.52.59.pngLa tuberculosis es una enfermedad infecciosa que provoca la muerte a más de un millón y medio de personas al año en el mundo, su fisiopatología e inmunopatología es muy compleja al involucrar diversos mecanismos dependientes del huésped y del patógeno que pueden influir de manera positiva o negativa el curso de la enfermedad.

    Por muchos años, su estudio se ha dirigido a tratar de revelar las variables inmunológicas del huésped y esta búsqueda tiende a investigar el sistema inmune adaptativo, en específico la función de los linfocitos T en la inducción y mantenimiento de memoria inmunológica protectora.

    Pero un grupo interinstitucional de investigación del que forma parte Cinvestav analiza el papel que juegan otras células del sistema inmune innato en la protección contra la enfermedad, en específico la función de las “células asesinas” o NK (Natural Killer) en la respuesta inmune contra la tuberculosis.

    Los investigadores han establecido la hipótesis de que las células asesinas pueden generar memoria al ser expuestas a los antígenos de Mycobacterium tuberculosis, ya que hasta  hace unos años se creía que esta población celular era incapaz de mejorar su función tras encuentros repetidos con un antígeno (memoria inmunológica) y se pensaba que al ser células listas para actuar no tenían necesidad de aumentar su capacidad funcional.

    “En realidad se trata de una hipótesis que se encuentra siendo explorada de forma experimental por varios grupos de investigación de diversos países incluido el nuestro. He participado con quienes han iniciado la búsqueda de memoria inmunológica mediada por células NK en respuesta a Mycobacterium tuberculosis en México”, explicó Nayeli Martínez Zúñiga, miembro del grupo de investigación.

    Las “células asesinas” de memoria podrían ejercer una función mejorada desde etapas iniciales de la infección, coordinando a otras células para que destruyan a la bacteria, matando a células que han sido infectadas por el patógeno o proveyendo de estímulos para mantener la barrera epitelial pulmonar intacta y de esta forma evitar la diseminación del microorganismo hacia otros sitios diferentes al pulmón.

    Los avances del estudio se publicaron recientemente en la revista Frontiers in Inmunology, donde se expone que las “células asesinas” podrían estar jugando un papel crucial en la respuesta inmune contra el bacilo y la posibilidad de que aprendan de contactos repetidos con el patógeno.

    Además, se discuten las implicaciones que este fenómeno podría tener en el desarrollo de nuevas terapias inmunológicas para mejorar la protección contra la enfermedad.

    Actualmente los investigadores están trabajando en modelos animales expuestos a antígenos de Mycobacterium tuberculosis, tratando de observar si dicha exposición induce cambios permanentes en el fenotipo y función de “células asesinas” en diversos órganos comparando con animales sin dicha exposición. 

    “Los resultados preliminares sugieren que las células NK responden de diferente forma al estímulo con el bacilo dependiendo de su fenotipo y tejido de residencia; también, su capacidad funcional parece mejorar con encuentros consecutivos con el antígeno”, señaló Martínez Zúñiga.

    Los investigadores pretenden que como muchas otras iniciativas de ciencia básica, éste proyecto resulte en la apertura de una nueva línea de búsqueda dirigida hacia el desarrollo de terapias inmunológicas y vacunas que permitan inducir memoria inmunológica en células innatas como las “células asesinas”.

    Así se mejoraría la capacidad de respuesta del individuo que entra en contacto con el patógeno para que pueda resistir a la infección desde etapas tempranas de la enfermedad e incluso pueda eliminarla, pues como se sabe, hasta ahora no se cuenta con una vacuna eficaz para evitar la infección.

    Lo que se requiere hoy en día es hacer investigación con posibilidades de tener una aplicación directa, “así que con este proyecto esperamos surjan aportaciones importantes para poder aplicarlas en el ámbito clínico de la tuberculosis”, sostuvo Nayeli Martínez Zúñiga.

    El líder del grupo de investigación que ha realizado este trabajo científico es José Alberto Choreño Parra, quien ha sido dirigido por Joaquín Zúñiga Ramos y Citlaltepetl Salinas Lara, del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias e Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía respectivamente, además de la asesoría de José Luna Muñoz, Coordinador del Banco Nacional de Cerebros a cargo del Cinvestav.

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